jueves, 8 de diciembre de 2016

EXPRESIONISMO ALEMÁN  Metrópolis (1927)



Ahora vayamos a comentar sobre una de las películas más importantes del expresionismo alemán. Está basada en una novela de ciencia ficción escrita por la esposa de Fritz Lang, Thea von Harbout, realizada en 1927, el cual nos transporta a gran ciudad-estado o Metrópolis del siglo XXI que plantea una brutal división entre obreros o esclavos y la clase elitista.
  • Dirección : Fritz Lang.
  • Producción : Erich Pommer.
  • País: Alemania
  • Guión: Thea von Harbour.
  • Reparto : Brigitte Helm, Gustav Fröhlich, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge.
  • Música : Gottfried Huppertz.
  • Fotografía : Karl Freund, Gunther Rittau, Walter Ruttmann.
  • Duración: 119 minutos.

  • Sinopsis:
En la historia, los obreros viven hacinados en el subsuelo donde se halla establecida toda la maquinaria industrial que se utiliza en pro de la clase rica que vive en la superficie. Se plantea por tanto una lucha de clases en la que María, una revolucionaria e inteligente obrera del submundo le muestra a Freder, hijo de Joh Fredersen, el magnate que gobierna la metrópolis, lo que significa la vida subterránea y sus lamentables condiciones de vida y trabajo. En definitiva, una visión funesta de un futuro tecnócrata y capitalista abierta a muchas interpretaciones y comentarios que esperamos hagáis vosotros.





Además es importante destacar el trabajo de ambientación fotográfica y decorativa en la que se representa un diseño y una arquitectura realmente impactante y vanguardista. El propio Fritz Lang reconocía que se inspiró en los grandes rascacielos de Nueva York la primera vez que pudo contemplarlos. 
Maqueta utilizada en la película Metrópolis

Metrópolis se construye, mediante el recurso al contraste entre opuestos. Lo ultramoderno y lo medieval. El hombre y la máquina. El rutilante mundo de los patricios y el triste y oscuro de los obreros. El arriba y el abajo. Pero la contraposición más fuerte es entre pasión y odio a muerte. Aunque sea el amor entre Freder y Maria lo que inicie el conflicto, si acaba resolviéndose de modo positivo es, paradójicamente, porque más implacables son Joh Fredersen y Rotwang que ponen en marcha la catástrofe, cuyo vehículo será el robot que asume los rasgos de María y que será la portadora del apocalípsis. Y lo hacen por razones distintas. El primero, que encarna la fría opresión del raciocinio, decide escarmentar a los obreros para que sepan cuál es su sitio. El segundo, que es la imagen del odio sin freno, buscando la venganza definitiva por la pérdida de su amada, decide destruir todo y a todos, a Metrópolis y a cuantos la habitan, sobre o por debajo de la superficie.


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